viernes, 23 de junio de 2017

Homosexualidad en la Antigua Roma

Índice:
1.- La homosexualidad en la cultura Romana
2.- La evolución de la moral sexual respecto a la homosexualidad (próximamente)
3.- Lesbianismo (en preparación)
4.- Esclavos sexuales  (en preparación)
5.- Transexuales en Roma (en preparación)

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Uno de los principales problemas al hablar de homosexualidad en la Roma Antigua es que solemos trasladar nuestros conceptos contemporáneos hacia el pasado... y ¡eso es un error! Ya que nosotros entendemos homosexualidad masculina, como el amor mutuo entre dos personas del mismo sexo; y por regla general, cuando hablamos de homosexualidad en tiempos de los romanos no estamos hablando de sentimientos de amor y afecto, y si me apuran, ni siquiera hablamos de dos personas, ya que normalmente este tipo de relaciones homosexuales se daban entre un amo, un ciudadano romano libre, y un esclavo, un ser que no llegaba ni a la condición de persona, sino de objeto.

Además, como ya hemos explicado en otros post, la sexualidad romana era un claro reflejo de su concepto de poder, el hombre romano, el pater familias, era un hombre que poseía, que dominaba, por ello su obligación en el sexo era tomar un papel activo, por lo que el sexo no era una cuestión de placer ni mucho menos de amor. Se sodomizaba a esclavos, prisioneros, libertos o extranjeros, nunca a otros ciudadanos romanos. Es decir, la homosexualidad en Roma no era una simple cuestión de placer, sino que escondía un importante papel cultural y político.


Es por ello, que el otro gran error histórico es asimilar el concepto de homosexualidad griega y romana, mientras en Grecia la pederastia educativa o militar estaba aceptada socialmente en un buen número de polis, la moral romana era bastante severa con este tipo de prácticas, al menos como veremos, con sus jóvenes libres...

Pintura erótica pompeyana.
Una de las pocas representaciones donde aparecen dos hombres fornicando.

Por último, añadir que en este primer post vamos a intentar acercarnos al concepto de homosexualidad existente en la cultura romana. Es preciso señalar que este concepto no es extensible a toda su cultura y regiones, basta con recordar que su cultura se extiende durante un período de casi mil años y por regiones muy dispares culturalmente, por lo que en un segundo post  analizaremos cómo fue evolucionando el concepto de homosexualidad a lo largo del tiempo...


UN MUNDO BISEXUAL

Lo primero que hay que recordar a nuestros lectores es que nos encontramos ante una cultura abiertamente bisexual. 

La bisexualidad estaba muy presente en el mundo grecorromano. Algunos de sus grandes dioses eran bisexuales, como Zeus cuando raptó a Ganimedes o el fiero Hércules y su compañero de armas Hilas; algunos de los grandes héroes de sus historias también eran bisexuales, como Pelópidas y Epanimónidas, por lo que no nos debe extrañar que grandes figuras históricas fuesen abiertamente bisexuales: Sócrates, Platón, Aristóteles, Alejandro Magno, César, Tiberio, Calígula, Nerón, Trajano, Adriano o Heliogábalo son algunos de estos grandes nombres de la historia de clara orientación bisexual.

Crátera de figuras rojas con la representación del mito de Zeus y Ganimedes.

Esto mismo nos cuenta Marcial en un epigrama cuando su mujer le pilla in fraganti con el esclavo de la casa:

"Me colmas de reproches, mujer, porque me has sorprendido con mi tierno esclavo, y como último argumento, me dices que también tienes posaderas. ¡Cuántas veces dijo otro tanto Juno al lascivo (Júpiter) Tonante! Éste, sin embargo, se acuesta aún con su grácil y delicioso Ganimedes. El héroe de Tirinto soltaba el arco para entendérselas con el bellísimo Hilas; ¿y crees, quizá, que no tenía trasero Mégara? La fuga de la hermosa Dafne desesperaba a Apolo; no obstante, el pastor de la Ebalia supo bien pronto consolarlo. Briseida brindaba su virginal trasero a Aquiles; éste prefería los favores de un jovencito. Cesa, pues, de aplicar nombres masculinos a la parte posterior de tu cuerpo y no olvides que, tanto por detrás como por delante, no eres más que mujer".
- Marcial, Epigramas, (Lib.XI, ep. 43)

Y si la realidad de una sociedad hay que buscarla entre sus poetas, la naturalidad con la que hablan de la homosexualidad y/o bisexualidad es un claro reflejo de lo extendida que estaba en la sociedad: Catulo, en sus poemas se declara abiertamente bisexual, sus bellos poemas de amor a Lesbia, no le impiden cantar al amor de un muchacho joven; Crisipo enseñaba a los sabios el arte de amar a los efebos; Marcial, con toda su ironía y mala leche vertida en sus Epigramas, no dudó en defender el amor hacia los jóvenes efebos; Petronio y su Satiricón son una muestra más de la corrupción de costumbres en la que se había sumergido la sociedad romana.

Sus más alta plumas, como Ovidio y Séneca hablan de la homosexualidad con toda normalidad. Hasta el respetable Catón aceptaba la homosexualidad, su principal queja era los altos precios que se pagaban por satisfacer esos vicios al comprar bellos esclavos griegos u orientales a precios muy elevados.

La homosexualidad se aceptaba con naturalidad, siempre que se respetasen sus reglas y excepciones.


Y esa parece ser una de las principales quejas de estos censores, el vicio donde la sociedad romana había caído, y no por el hecho de acostarse con un muchacho, sino más bien por la vida regalada y lujuriosa a la que muchos hombres se entregaban sin ningún freno, un estilo de vida lujoso y excesivo, muy alejado de los valores, tan proclamados de la Antigua República, como la austeridad y la templanza.

El retrato que nos hacen estos escritores es que vivíamos en un mundo abiertamente bisexual, y aunque muchos de ellos eran críticos con la extensión de estos "vicios", parece innegable afirmar que tanto la homosexualidad como la bisexualidad estuvieron enormemente extendidas en muchas provincias romanas. Y por ello, nos preguntamos...

¿Qué es ser homosexual en un mundo bisexual?

Y es que en un mundo abiertamente bisexual es difícil definir la homosexualidad en nuestros términos modernos, ¡claro que habría hombres que sólo sintiesen atracción por otros hombres! Pero recordamos que la obligación de cualquier ciudadano romano era casarse y aportar hijos a su ciudad, además, el matrimonio no era una cuestión de amor, sino una cuestión de negocios, entonces ¿por qué no casarse y aumentar la dote familiar? 

¿por qué arriesgarse en caer en habladurías e infamias si una vez casado aún podías disfrutar en la intimidad de tu hogar de tu favorito?


De nuevo Marcial nos brinda un excelente retrato en esta cuestión...

Eras rico en otro tiempo, pero entonces fuiste pederasta y no conociste ni una sola mujer en mucho tiempo. Ahora vas detrás de las viejas. ¡A cuánto obliga la indigencia! Ella hace de ti, Caridemo, un follador.
- Marcial, Epigramas.

Por todo ello es difícil encontrar el caso de ciudadanos romanos que tuviesen una vida de pareja estable entre ellos,  ¿para qué caer en ese estigma social? si podías convivir con tu esclavo toda una vida... o acaso no fue eso lo que pasó entre el gran emperador Adriano y su joven (y extranjero) amante Antínoo. Un romance que se inició en un viaje a Asia menor del emperador y desde entonces y hasta la muerte de Antínoo fueron compañeros inseparables.

Bustos del emperador Adriano y su amante Antínoo. British Museum.



HOMOSEXUALIDAD PEDERÁSTICA

Este es otro de esos asuntos polémicos entorno a la concepción de la homosexualidad en la antigüedad, principalmente porque comparamos nuestro concepto actual de pederastia con el desarrollado en la cultura greco-latina.

Y es que en la antigüedad la más bella edad era considerada la adolescencia masculina, por lo que la mayor parte de relaciones homoeróticas se daban entre un ciudadano libre y un adolescente de condición social inferior. Son muchos los poetas que cantan a la belleza de estos efebos, o se lamentan porque su amante empieza a mostrar signos de madurez y hombría.

"Joven Hilo, ¿por qué me niegas hoy lo que ayer me otorgabas?, ¿por qué tanta crueldad después de tanto amor y dulzura? más ¡ay! tienes razón: tu barba, tus años, tus pelos, nos impiden resucitar lo pasado. ¡Oh tú, noche malévola, que trocado en un viejo el suavísimo doncel de otros días, cuán triste y larga eres! El tiempo, Hilo, se burla de mi afán. Tú que ayer fuiste un niño, dime ¿por qué eres hombre hoy?"
- Marcial, Epigramas (Lib. IV, Ep. 7)


Uno los símbolos más destacados del paso de la adolescencia a la edad adulta es el pelo, ya que cuando un adolescente alcanzaba la edad adulta solía cortarse el pelo y perder esas largas melenas que tanta gustaban a sus amantes.

Pero, al mismo tiempo, era considerado una grave afrenta si se mostraban preferencias por muchachos demasiados jóvenes, por lo que había una franja de edad bastante imprecisa que marca los límites permitidos de las relaciones homoeróticas.

Por contra, también eran motivo de burla aquellos hombres a los que les gustaban los culos velludos, es decir, aquellos hombres que se sentían atraídos por hombres una vez superado este umbral de la adolescencia. También resulta sorprendente a nuestros ojos, que en este tipo de relaciones pederásticas tuviesen unas pautas tan marcadas, por lo que sólo están permitidas ciertas actividades sexuales, mientras que otras prácticas, como la masturbación de los efebos, también eran duramente censurables.


CONTRA UN PEDERASTA MASTURBADOR


"Que tus rudas caricias profanen el blanco y delicado rostro de Galeso y que te acuestes con un Gamínedes desnudo, es ya demasiado, al decir de la gente. Limítate, pues, a desflorar a los efebos y deja de excitarlos con tu mano perversa, que, originándoles una pubertad prematura, les haces más daño que las acometidas de tu pene.  De ahí ese olor ese olor de las axilas, esos pelos precoces, esa barba que, en los tiernos muchachos, contemplan con asombro las madres; de ahí, en suma, nuestro escaso placer de verlos desnudos en los baños. La Naturaleza dio a los machos dos partes: una para el servicio de la mujer, otra para el del hombre; conténtate con esta última".
-Marcial, Epigramas, Lib.XI, Ep.22

Por último, apuntar que los versos de estos poetas también dan a entender que cuando un joven romano contraía matrimonio se suponía que debía de abandonar sus relaciones homoeróticos con sus favoritos. Incluso sabemos de la existencia de contratos matrimoniales donde el futuro esposo se comprometía a no tener ni concubina ni favorito.

Como ejemplo escogemos este epigrama de Catulo, donde se burla de la desgracia de un esclavo que al casarse su amo pierde su condición de "favorito", por lo que se le cortan sus cabellos, ya que nunca más tendrá sexo con su antiguo amo.

Eros y Sileno.
"No calle más la procaz burla de los fesceninos, 
ni niegue a los niños nueces el esclavo favorito,
cuando sepa que ha perdido el amor de su señor.
Dales nueces a los niños, inservible favorito.
Bastante tiempo jugaste con las nueces. 
Te conviene ahora servir a Talasio*. (*Dios del matrimonio)
Favorito, dales nueces.
Las rústicas (las campesinas) te asqueaban  favorito, ayer y hoy.
Ahora rapándote está la cabeza el peluquero.
Desdichado, ay, desdichado. Favorito, dales nueces.
Cuentan que de mala gana tú, marido perfumado,
renuncias a tus lampiños amigos. Pero renuncia.
Io, Himeneo, Himen, io, Himen, Himeneo."
- Catulo


También Marcial en otro Epigrama aconseja a un tal Víctor abandonar los amoríos con su favorito, ya que está a punto de casarse, por lo que le aconseja ir a un prostíbulo para aprender como debe mantener relaciones con una mujer...

"Iníciate en las delicias del tálamo, iníciate, Víctor: aprenda tu pene la dulce función que aún ignora. Ya ha empezado a tejerse el flámeo (velo de la esposa) de tu prometida; instrúyese ésta en todos sus nuevos deberes, y bien pronto sus virginales manos cortarán los cabellos de tus esclavitos. Cuando empieces a desflorarla, espantada de tu abultado príapo, apretará las piernas; tu dardo entonces resbalará hacia abajo y amenazará su trasero; pero su madre y su nodriza, providas salvarán a la cuitada gritándote: ¡Que es una mujer, cielos! ¡Que no es un muchacho!  ¡Ay, qué de sofocones y qué de sudores te costará si un coño es para ti una cosa exótica! Confíate, muchacho, a las lecciones de alguna profesional de la Subura, y que ella te enseñe a ser hombre: una virgen no es maestra en tal arte."
- Marcial, Epigramas, Lib. XI, Ep.78

Por todo ello, no nos puede extrañar que Augusto se viese obligado a promulgar leyes que sancionaban a los solteros, bajo el pretexto de la corrupción moral y de costumbres de la vieja aristocracia romana.

PLACER SIN PASIÓN

Este es uno de los ejes fundamentales para comprender la homosexualidad en Roma, el hombre libre activo podía tener relaciones con un esclavo o con un prostituto, con el fin de obtener un placer tranquilo, opuesto a la pasión. Se pensaba que en este tipo de relaciones tranquilizaba al espíritu, ya que no había cabida para los arrebatos amorosos o la pasión, que hacía perder la cabeza a los hombres.

Además, mediante este acto también imponía su autoridad, por lo que no sólo era una cuestión de placer, sino que en muchos casos la sodomía podía ser un castigo o una muestra más del poder del señor frente a sus esclavos y libertos.

La pasión amorosa sólo debía darse entre hombres y mujeres, y aun así caer bajo la pasión era un signo de debilidad, de falta de autocontrol. Bajo esta mirada no nos debe extrañar que Propercio (II,4) dijese: "Deseo que mis enemigos amen a las mujeres y mis amigos a los jóvenes", añadiendo "la pederastia es el río apacible y sin zozobra: ¿qué mal temer de tan reducido espacio?"

Por ello cuando un ciudadano cae rendido a la pasión hacia un joven y bello muchacho, y su voluntad pasa a ser dominada por este violento deseo, esa relación se torna condenable. Del mismo modo que es condenable, que un esclavo, sabedor de la pasión que un ciudadano romano siente hacia él, se aproveche de esa situación para sacarle suntuosos regalos.



BANQUETE ROMANO

Los mejores testimonios sobre la existencia de relaciones homosexuales de carácter afectivo entre amo y siervo nos lo ofrecen varios autores en su descripción de los banquetes romanos. Recordar la importante función social que tuvo el banquete para la aristocracia romana, siendo el lugar por excelencia para dar rienda suelta a su diversión y a su placer, aunque siempre manteniendo unas ciertas normas de decoro.

Es en este espacio donde se cultiva ese erotismo hacia lo masculino, donde se mezclan comida, bebida, música, poesía y erotismo. Y donde la figura del puer delicatus, del favorito, alcanza gran protagonismo, no sólo como escanciador de vino o como acompañante en el banquete, sino a veces también como un juguete sexual.

Mosaico romano depositado en el Castillo de Boudry (cantón de Neuchatel, Suiza)

Son innumerables los testimonios de autores clásicos que nos hablan de modo, más o menos velado, de la clara relación de complicidad sexual y afectiva que se daban entre los señores y sus favoritos en estos banquetes, ocupando por ello un lugar privilegiado, siempre cercano a su amante. Y aquí radica la importancia del mito del rapto de Ganimedes por Zeus, ya que es raptado por Zeus y es llevado al Olimpo para ocupar la posición de escanciero, con la aprobación de todos los dioses (menos Hera), por la belleza del joven efebo.

No nos debe extrañar, pues, la gran cantidad de testimonios que tenemos sobre este tipo de relaciones: Plinio nos explica como a Nerva le gustaba de cenar con su liberto Veiento reclinado en su pecho, o con esclavos favoritos recostados junto a sus dueños, como hizo el liberto Zoilo, o Trimalción con su joven Creso.

Estas muestras de amor son una clara representación de la existencia de relaciones afectivas sólidas, que rompían con todos los convencionalismos de la muy clasista sociedad romana. La única posición permitida socialmente a un esclavo era delante de los lechos, escanciando vino, ¡no recostado junto a su señor! Ya que era considerado como un exhibicionismo irrespetuoso y obsceno de los gustos homoeróticos del señor. Se podía aceptar este tipo de relaciones, pero nunca exhibirse públicamente en un banquete.

¡Oh, tú, encanto de mis ocios, prenda de mi alma, Telesforo dulcísimo! Con tu adorada boca - que me ha prodigado caricias supremas, desconocidas, sutiles-, con tu boca divina, perfumada por el viejo Falerno, bésame niño, bésame sin cesar, y pásame la copa cuando la desfloren tus labios. Si, después de esto, me concedes los verdaderos goces del amor, no me cambiaré por Júpiter cuando acariciaba a Ganimedes.
- Marcial, Epigramas, Lib. XI, Ep.26.

Incluso al propio Augusto, según nos relata Suetonio (Aug. 83,2), le gustaba rodearse de bellos efebos de origen oriental en sus banquetes.


Copero sirviendo vino en  un fresco de Pompeya.



SER GAY EN ROMA

Todo este panorama que hemos planteado no significa que la homosexualidad estuviese públicamente bien vista y aceptada, una cosa es lo que tu hagas en la intimidad de tu hogar, con recato y sobriedad, y otra muy distinta hacer alarde públicamente de tus preferencias sexuales, especialmente si había rumores sobre tu gusto excesivo por los hombres o por tu actitud pasiva en el sexo.

Entonces, ¿se podía ser abiertamente homosexual en Roma? Sí y no. Como bien apunta Paul Veyne en su ensayo sobre la homosexualidad ¿se puede ser infiel abiertamente en nuestra sociedad? o ¿se puede predicar a los cuatro vientos que eres swinger? En la Antigua Roma también existían uniones ilegítimas, pero moralmente admitidas. Lo importante es que las personas implicadas sean discretas, el resto del mundo, aun sabiéndolo aparentará ignorarlo; los menos los poetas, los únicos con licencia para hablar de ello sin ningún tipo de censura.


Mosaico con Baco ebrio, Museo Romano-Germánico de Colonia

Y es que es sorprendente como cambia la visión de estos autores cuando hablan de homosexualidad pasiva, sólo hay que leer las duras palabras que emplea Marcial contra Papilo:

"Pecando contra natura, te complaces, Papilo, en ser el paciente, y enseguida lloras las consecuencias. ¿Por qué, satisfechas ya tu ansias, muestras tanto pesar? ¿Te arrepientes de tu goce impuro o deploras su fugaz duración?"
- Marcial, Epigramas (Libro IV, Ep.48)

Por lo que no nos debe extrañar que uno de los insultos más típicos que podías escuchar en las calles de cualquier ciudad romana es algo similar a nuestro castizo y rancio "maricón", traducido al latín como "pedico", "irrumo" o "catamita", insultos que hacían referencia, no al hecho de tu atracción hacia los hombres, sino de ser pasivo en cuestiones de sexo homosexual.

"Mucho hombre eres tú, Nasón. Más ponle
que el que a tu lado baja, mucho hombre
no es. Así Nasón, en conclusión,
digamos que eres mucho maricón."
- Catulo

Por otro lado, el ser "afeminado" o como decimos en España "tener pluma" también era motivo de burla en el mundo romano, como vemos el mundo tampoco ha cambiado tanto en estos 2000 años.

Ese fatuo, a quien se ve noche y día en las literas de las mujeres, conocido en toda la ciudad por sus perfumes, por su brillante púrpura, por sus rasgos suaves, por su amplio seno, y por sus piernas depiladas, y que se acerca sin cesar a tu esposa, no debe inspirarte miedo ¡oh Cándido! Jamás se la follaría.
- Marcial, Epigramas 


Y aunque el hombre romano era bastante coqueto y solía preocuparse bastante por su imagen física:   llevar una barba cuidada, teñirse, la utilización de perfumes y ungüentos para el cuerpo e incluso ¡la depilación era bastante habitual! Los homosexuales eran especialmente cuidadosos en este aspecto como bien nos recuerdan estos epigramas...

"Aunque llevas, Cresto, los cojones depilados y una polla igual al pescuezo de un buitre y una cabeza más lisa que los culos de los putos, y no queda con vida en tus piernas un solo pelo, y unas pinzas asesinas desbrocen las canas de tus hocicos, de Curios, Camilos, Quincios, Numas, Ancos y de cuantos de pelo en pecho hemos leído en alguna parte hablas con grandilocuencia y te desgañitas con voces y amenazas, y emprendes una cruzada contra las obras teatrales de tu tiempo. Entre tanto, si se te presenta un atleta que se ha librado ya del pedagogo y cuyo pene hinchado ha desembarazado un especialista, lo llamas con una seña y te lo llevas y da vergüenza decirlo, Cresto, lo que haces con tu lengua catoniana".
- Marcial, Epigramas (Lib. IX, Ep. 28)

Pinzas romanas para la depilación

Por último, no podemos dejar de mencionar a los llamados "cinaedi", homosexuales travestidos, que muestran abiertamente su condición de homosexuales pasivos, que según Juvenal (Sátira II) son el culmen de la falta de decorum social, ya que incluso se atreven a asistir al culto de la Bona Dea, una deidad esencialmente femenina.

Y es que estos cinaedi era los peores considerado socialmente, ya que su falta de virilidad era vista como toda una afrenta a su escala de valores. La virilidad de un hombre romano era esencial y debía mostrarse en todos los aspectos de su vida: en la calle, en su casa, en su cama. La virilidad del hombre romano era un instrumento para demostrar su superioridad y justificar su sometimiento, por lo que estos hombres carentes no sólo de virilidad en el sexo, sino también en su vida pública eran considerados como seres despreciables por la mayor parte de la sociedad.

De esta forma los describe el astrólogo Manilio (Astrología): "Les agradan los vestidos femeninos, el calzado no para proteger los pies, sino para su adorno, y la forma de andar afeminada. Les da vergüenza su naturaleza masculina y en su pecho habita una ambición inconfesable, a la par que se jactan de su enfermedad como si fuera una virtud".


Orestes y Pilades.
Museo del Prado.

MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Y a pesar de todo esto, y aun con el estigma social que podía suponer tenemos noticias de matrimonios entre hombres en plena época imperial, y ¡vale! que uno de esos testimonios sea sobre un emperador, ya sabemos a las excentricidades que llegaron algunos de los emperadores, pero es que el otro testimonio no alude a ningún poderoso personaje.

De esta forma el testimonio que nos ofrecen dos de nuestros escritores satíricos por excelencia, como son Marcial y Juvenal, podría ser una pista de que este tipo de matrimonios fueron más frecuentes de lo que pensamos, y es que lo más llamativo es que fueron realizados públicamente. Y aunque el matrimonio en Roma no tenía carácter religioso, era un simple acto social, esto no quita importancia al hecho de que existieran estos matrimonios homosexuales.


"Nerón se manchó con todos actos lícitos e ilícitos, y no había desvergüenza que no cometiera. Para obrar aún más torpemente, pocos días después se unió en matrimonio, con la solemnidad seguida en los esponsales, con un depravado, de nombre Pitágoras. Al emperador se le colocó sobre la cabeza el velo de color rosa de las esposas. Se llamaron testigos; se convino la dote. Se colocó el tálamo y se eligieron las faces. En público se ofreció todo lo que, aun tratándose de una dama, se oculta."
- Tácito, Ann. XV.37


"El barbudo Calístrato se casó con el rudo Afro con el ritual con que una doncella se suele casar con un hombre. Brillaron delante las antorchas, cubrieron su rostro los flameos, y no faltaron tus fórmulas rituales, Talaso [dios itálico de los matrimonios] Se fijó además la dote. ¿No te parece, Roma, que ya es suficiente? ¿esperas acaso los frutos de tan peregrino consorcio?"
- Marcial, Lib. XII, Ep.42)

Aunque no faltan investigadores que defienden que estas bodas no fueron reales, sino más bien o ataques personales a emperadores o una crítica a ciertos aristócratas muy afeminados.



LA HOMOSEXUALIDAD EN EL EJÉRCITO

Aunque en el mundo griego son bastante conocidos los casos de homosexualidad en sus ejércitos, en los ejércitos romanos estos casos estaban completamente prohibidos, actuando sin contemplaciones y condenando a muerte a los infractores.

Y es que esta severidad también puede ser entendida como que era un problema habitual: las largas campañas, la soledad, la falta de mujeres, el sentimiento de camaradería... podían hacer surgir ciertas pasiones entre los soldados...

Por lo que no nos faltan testimonios sobre la inflexibilidad del ejército en estos casos, dando igual la graduación de los soldados, es más, los castigos eran más severos con aquellos oficiales de más alta graduación, ya que precisamente ellos debían servir de ejemplo para los soldados más jóvenes.

Uno de estos testimonios nos lo ofrece Plutarco quien relata como un soldados de nombre Trebonio asesinó a su oficial al intentar sodomizarlo, el caso es que este oficial llamado Gayo Lucio era sobrino, nada más y nada menos, que del poderoso Mario, por lo que nadie se atrevía a ocuparse de la defensa de Trebonio. Por lo que en el juicio fue el propio Trebonio quien expuso los hechos y al salir a la luz la actitud de Lucio, Mario, no sólo exculpó al soldado Trebonio, sino que además le otorgó una corona por su ejemplo.

Todo esto no implicaba que no estuviesen extendidas este tipo de costumbres griegas entre los ejércitos, especialmente si había esclavos presentes. Sabemos que prestigiosos generales como Sila o Sertorio no dudaron en rodearse de esclavos de gustos griegos.



ESCLAVOS SEXUALES

Hasta ahora hemos visto el fenómeno de la homosexualidad desde la visión de un ciudadano romano, pero poco sabemos sobre los sentimientos de estos efebos, ya que ningún poeta consideró interesante plasmar su visión de los hechos.

Ya hemos dicho que los efebos solían ser esclavos o libertos, normalmente procedentes de Oriente y Alejandría, con largos cabellos y que encarnan el ideal de belleza romano. Pero en una sociedad esclavista como la romana los esclavos no cuentan para nada, son sólo objetos, objetos parlantes. Séneca el Viejo dijo:

«La impudicia es una infamia para un hombre libre, para el esclavo, constituye el más absoluto deber hacia su amo; para el liberto, representa un deber moral de gratitud».

Esclavo borracho, F.Sabbate (1900), Escuela de Bellas Artes, París.
Un espartano muestra a sus hijos un esclavo borracho.

Por lo que muchos esclavos eran comprados por su belleza, especialmente caros eran los efebos orientales, y su único fin podía ser servir a las pretensiones sexuales de su amo. También sabemos que muchos señores sacaban un dinero extra prostituyendo a sus propios esclavos, por lo que su opinión, su vida, sus sentimientos, no valían nada, da igual que fuesen niños o pre-adolescentes.

La única regla era que el señor se limitase a obtener placer de ellos, por lo que estaba muy mal considerado darles placer a ellos, ya fuese permitiéndoles ocupar la posición activa, mediante la masturbación o la modalidad más sacrílega para un romano, practicar sexo oral.

A pesar de todo ello, todo parece indicar que estos favoritos ocuparon un lugar privilegiado en la casa del señor, solían ser llamados también bajo el nombre de "pueri delicati" (muchacho mimado), por lo que su posición era relativamente cómoda en el hogar, ya que podía disfrutar de ciertos privilegios prohibidos al resto de esclavos, e incluso aspirar a obtener la libertad como el liberto Trimalción del 'Satiricón' de Petronio.

Bailarines
Cuando el favorito empezaba a mostrar los primeros signos de madurez solían ser sustituido por otro efebo más joven, ya que estaba muy mal visto socialmente continuar una relación con un exolati, es decir, un joven que había superado ya la edad de la adolescencia.

El futuro de estos jóvenes, una vez, abandonaban el papel de favoritos, era bastante incierto, algunos estarían empujados a vivir en el mundo de la marginalidad o la prostitución masculina, otros seguirían sirviendo en la casa del amo, o era vendido a otro señor; por último, estarían aquellos que por intentar conservar sus últimos rasgos de juventud recurrían a la castración.

Aunque por desgracia, nunca sabremos lo que realmente existieron estos adolescentes, que desde muy jóvenes fueron sometidos a toda clase de abusos por parte de sus amos, ¿arrastrarían traumas para el resto de sus vidas? ¿estaban preparados mentales para soportar este tipo de vida? ¿su vida era más feliz que la de otros esclavos?



CONCLUSIÓN

En este primer post hemos intentado acercarnos al concepto de homosexualidad existente en la cultura romana, buscando desterrar viejos mitos y abriendo nuevas líneas de investigación para futuros posts, como es el tema de los esclavos sexuales o de los transexuales, También hemos dejado sin tocar temas tan relevantes como la homosexualidad femenina, leyes y sanciones contra la homosexualidad o la evolución de la moral sexual romana respecto a la homosexualidad, ya que debido a su importancia creo que es mejor dedicarles en las próximas semanas una entrada individualizada.

Pero aún con todo ello, con lo visto hasta ahora parece una necedad negar que la bisexualidad y la homosexualidad fue un fenómeno bastante extendido y visible en la sociedad romana.

Hasta los censores más severos aceptaban con cierta normalidad este fenómeno. El rechazo hacia la homosexualidad pasiva, pues, no es un rechazo a la homosexualidad humana, sino a lo que simbolizaba la sodomía en su peculiar visión del sexo.

Para un romano lo más importante era mostrarse viril en todas las facetas de la vida: en la política, en el hogar, en el sexo; por lo que la pasividad, la sumisión, era considerada una debilidad vergonzosa para cualquier romano. Por eso, el sexo guarda una estrecha vinculación con su concepto de poder.

Por último, añadir que todos aquellos historiadores que han querido atribuir el origen de la  homosexualidad romana a la extensión del vicio griego, como intentando justificar que este "vicio" no es propio de sus queridos romanos, no pueden estar más equivocados. Los gustos homofílicos se desarrollaron en Roma mucho antes de que las modas griegas conquistasen la capital del Tíber.

Y es que la homosexualidad humana es inherente a su propia naturaleza, por lo que lo asombroso, como bien señala Paul Veyne, "no es que una sociedad conozca la homofilia, sino que la ignore: lo que hay que explicar no es la tolerancia romana, sino la intolerancia actual".

Por lo tanto, no sólo hay que preguntarse sobre los principios y la moral sexual romana, sino también reflexionar sobre nuestros propios principios.


BIBLIOGRAFÍA

ÁNGELA, ALBERTO; “Amor y sexo en la Antigua Roma”. La esfera de los libros. Madrid, 2015.

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, J.M.; El mundo amoroso de Catulo y de la Roma de finales de la República, Gerión, 2007, Vol. Extra 277-310.

MARCIAL, Epigramas Eróticos,Aldebarán, 2000.

VEYNE, P.; La Homosexualidad en Roma, en: Sexualidades Occidentales, Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1987, pp. 51 – 64

GRIMAL, P.; El amor en la antigua Roma, Ed.Planeta


[En Internet]

Especialmente recomendable es el artículo Sexo en Roma, del mito a la realidad:  http://antiqua.gipuzkoakultura.net/antiqva_sexoroma.php

Mangas Romo, J.; Travestis en Roma. Un pasaje satírico: Juvenal, Universidad de Salamanca.

Sobre el aseo romano: https://domus-romana.blogspot.com.es/2014/05/tonsor-aseo-personal-del-romano.html

Sobre la Homosexualidad en Roma: http://hijosdemarte.blogspot.com.es/2008/07/homosexualidad-en-roma.html

http://www.temporamagazine.com/cotidiana-vitae-iv-sexo-y-sexualidad-en-roma/

viernes, 9 de junio de 2017

Hildegart Rodríguez Carballeira: La virgen roja


La historia protagonizada por Hildegart Rodríguez y su madre es, sin lugar a dudas, una de las historias más sorprendentes y trágicas que hemos relatado en este blog. Por este motivo, si no conoces los hechos te invitamos a que sigas leyendo, pues a cada paso que demos en su relato, todo se vuelve aún más fascinante, aunque como suele suceder en las grandes historias, la tragedia puso punto y final a la vida de una mujer que parecía no tener límites... y esa es la peor sensación que nos deja esta historia ¿hasta dónde podría haber llegado Hildegart Rodríguez, una de las mentes más maravillosas de la España Contemporánea, si un día como hoy, un 9 de Junio, su propia madre no hubiese acabado con su vida?

Y es que esta historia si guarda algún parecido es con el famoso relato de Mary Shelley 'Frankenstein o el moderno Prometeo', la tragedia en la búsqueda y creación del ser perfecto. 


Tanto el doctor Frankestein, como Aurora Rodríguez Carballeira, estaban obsesionados con crear a un ser humano mejorado, el precio a pagar fue la destrucción de su más preciada criatura.

Y si ya de por sí sola esta historia merece ser narrada en este blog, más aún cuando Hildegart, a pesar de su corta edad, fue toda una pionera en el campo de la sexología de su época, colaborando con uno de los mayores intelectuales de nuestra época, el Dr. Gregorio Marañón, y manteniendo correspondencia con los más prestigiosos especialistas de sexología del momento.

Las protagonistas del parricidio.


La madre: Aurora Rodríguez Carballeira

Aurora Rodríguez se crio en una familia adinerada de ideas liberales y progresistas, aunque no tuvo una educación formal, se formó visitando la profusa biblioteca de su padre. Allí, se impregnó de las ideas reformadoras y eugenésicas que defendían muchos socialistas utópicos, así como de la importancia de los derechos de la mujer y la necesidad de su emancipación.

A los 16 años tuvo que encargarse de la educación del hijo de su hermana que pronto destacó como niño prodigio, Pepito Arriola, obteniendo gran éxito en el mundo de la música. Todo ello, le hizo concebir su plan maestro, concebir una hija y criarla y educarla bajo un único propósito... convertirla en el ideal de la mujer del futuro, bajo los principios eugenésicos del movimiento libertario español de principios del siglo XX.

Todo fue concebido como un gran experimento científico, desde la gestación del bebé, la etapa del embarazo hasta la crianza de su hija... todo preconcebido y planeado para crear un ser vivo  y moldearlo como "una muñeca de carne", como ella mismo definió a su hija, hasta forjar al ser perfecto imaginado. Una mujer que encabezase la emancipación de la mujer, bajo una concepción "individual e integral del anarquismo", una mujer que guiara a España a un nuevo y perfecto orden social.

Pero antes tenía el difícil reto de quedarse embarazada, un hombre que cumpliese con sus expectativas y transmitiese a su futura hija los genes de ese nuevo ser. Parece ser que el hombre adecuado fue un cura castrense, que rápidamente engatusó, hasta que tras "tres encuentros carnales" finalmente quedó encinta. Por lo que segura que el padre nunca reclamaría sus derechos de paternidad se trasladó a Madrid para dar luz a su hija... Hildegart Rodríguez Carballerira.

La creación de ese ser perfecto debía iniciarse desde el mismo momento de su concepción, por lo que durante su embarazo siguió un plan de comidas especiales, ejercicios, baños de agua caliente cada 12 horas, y durante la noche, se despertaba cada hora para cambiar la postura del feto. Además, se rodeó de cosas bellas y se negó a leer la prensa, ya que no quería que las trágicas noticias sobre el comienzo de la I Guerra Mundial afectase a su hija.


La hija: Hildegart Rodríguez Carballerira.

Hildegart Rodríguez.
Nacida en Madrid el 9 de diciembre de 1914. Imaginamos que eligió su nombre en honor a otra extraordinaria mujer, la monja medieval Hildegard de Bingen, de la que ya hablamos en este post.

A partir de ese momento se volcó exclusivamente en la crianza y educación de su hija, utilizando para ello todos los recursos a su disposición, su holgada posición económica le permitió contratar los mejores pedagogos de la ciudad, además el resto el día lo dedicaba de forma obsesiva a mejorar las capacidades intelectuales de su hija.

No sabemos si fue gracias a sus estrictos e intensivos métodos educativos o tal fue fue la genética de la familia Rodríguez Carballeira pero Hildegart resultó ser superdotada: A los dos años ya sabía leer, a los cuatro escribir, a los 10 hablaba alemán, inglés y francés. A los 11, convertida ya en todo un fenómeno, empezó a dar conferencias sobre sexualidad y feminismo, siempre bajo el enfermizo control maternal.

La influencia de su madre sobre su "creación" era tan evidente (se ha especulado que gran parte de la obra de Hildegart fuese escrita por su propia madre) que su primer trabajo de clase fue un ensayo sobre la eugenesia (uno de esos temas que tanto obsesionó a su madre).

A los 14 ingresó en el partido socialista, pese a la negativa de su madre, convirtiéndose en una ferviente activista dentro del movimiento socialista, defendiendo causas como el aborto, la libre educación o la eugenesia,... su carácter crítico le hizo abandonar enseguida el partido e ingresar en el Partido Federal.

Producción intelectual

Su actividad intelectual, a pesar de su corta edad, fue intensísima y de gran brillantez.


Destacó especialmente en el campo de la filosofía, la política y la sexología. Se la considera una de las pioneras de la sexología española, escribiendo libros como "La rebeldía sexual de la juventud", donde con un discurso sorprendentemente moderno habla de una sexualidad libre, pero higiénica y responsable; entre sus numerosos escritos destacar "Educación Sexual", "Sexo y amor", "La limitación de la prole", "La revolución sexual", "Profilaxis anticoncepcional" o "El problema sexual tratado por una mujer española". Un claro ejemplo del éxito popular de Hildegart fue la sorprendente cifra de ventas que alcanzó este último libro, ya que en su primera semana vendió 8.000 ejemplares sólo en la ciudad de Madrid.


Su intelecto y el desparpajo propio de su juventud atrajo a intelectuales y científicos de todos los países que no dudaban en colaborar con esta extraordinaria adolescente.  Gregorio Marañón fundó junto a ella la fundación de la 'Liga Española por la Reforma sexual', donde promovían la emancipación de la mujer, su acceso a la educación y la igualdad entre hombres y mujeres, aportando una visión positiva y sana de la sexualidad. Además, colaboró en diversos diarios como "La Tierra" y "El socialista" donde siguió ahondando en sus ideas progresistas.

A pesar de sus amplios estudios sobre la sexualidad femenina y su encendida defensa de la libertad y la igualdad de la mujer, Hildegart vivía recluida en su propia casa bajo la estricta vigilancia de su madre, que nunca le permitió intimar con ningún hombre, con un control enfermizo de todos los movimientos de su hija.

La obligaba a cortar de raíz cualquier vínculo de amistad que establecía con cualquier hombre, por lo que a pesar de sus grandes conocimientos teóricos sobre sexualidad no tenía ninguna experiencia sexual propia, por ello, el aclamado sexólogo británico Havelock Ellis, con quien mantuvo una intensa relación epistolar, no dudó en apodarla como "la virgen roja".


El asesinato de Hildegart

El sobre proteccionismo maternal, a medida que su hija iba creciendo, se fue transformando en un obsesivo control de la vida de su hija. Más aún cuando Hildegard reclamó su propio espacio e independencia, era de esperar que una niña criada bajos los ideales socialistas de la nueva mujer fuerte, libre e independiente pronto exigiese liberarse de la tiranía a la que le sometía su propia madre.

La relación entre madre e hija fue empeorando progresivamente, sobre todo cuando la madre descubrió el interés de su hija por el sexo opuesto. Aurora, sumida en un estado cada vez más profundo de paranoia, tenía un odio exacerbado al sexo. Y cuando se enteró de que su hija planeaba escapar de su control perdió completamente los estribos. Arrancó el teléfono de la casa y la recluyó en casa, negándole todo contacto con el exterior, lógicamente la actitud de Hildegart fue rebelarse ante el asfixiante yugo de su madre.



La tensa situación entre madre e hija era también conocida por los círculos intelectuales de la época, incluso se sabe que el famoso escritor H.G. Wells, a quien Hildegart hizo de guía en su visita a Madrid, trató de ayudarla a escapar del control materno ofreciéndole un puesto de trabajo en Londres.

Las discusiones entre madre e hija se recrudecían cada día que pasaba, Aurora consumida por la paranoia temía que su creación escapase finalmente de ella, era ella quién había forjado a esa fabulosa criatura, era ella quién la había educado, era ella quién la había creado por lo tanto tenía el mismo derecho a ponerle fin...

Con una frialdad espeluznante, la mañana de un 9 de Junio de 1933, Aurora ordenó a su criada que sacase a pasear a los perros. Una vez hubo salido por la puerta, Aurora cogió su arma y se dirigió a la habitación de su hija, quién aún dormía plácidamente en su cama. Sin pestañear ni un ápice disparó a bocajarro tres tiros en la cabeza a su hija y otro en el corazón. De esta forma tan cruel, y con tan sólo 18 años, terminó la vida de una de las mujeres más brillantes de nuestra historia reciente.



Acto seguido salió de casa y se dirigió a casa de un congresista amigo de la familia, a quién confesó el crimen. El congresista Botella Asensi le apremió a que se entregase a la Justicia, por lo que se encaminó al juzgado más cercano donde confesó su crimen.

Durante el juicio declaró que la asesinó porque se había apartado del camino para el que había sido diseñada: liderar la liberación de la mujer. "El escultor, tras descubrir la más mínima imperfección en su obra, la destruye" con estas palabras intentó justificar su crimen. Aurora mujer culta, inteligente, anarquista y liberal odiaba el compromiso político que estaba adquiriendo su hija, desviándola de su misión vital: redimir a las mujeres. Hildegart era su obra maestra y no podía permitir que fracasase.


Conclusión

Por sorprendente que nos pueda parecer, España, en esos convulsos años, fue junto a Alemania uno de los principales países en abordar temas como la sexualidad de la mujer, la igualdad de género, etc...

Pero el auge de los fascismos, la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial truncó el incipiente estudio científico de la sexualidad en Europa, por lo que EE.UU se ha llevado la fama como país pionero en estudios sexológicos, pero como podemos ver Hildegart fue una figura clave en la historia de la sexualidad.

Seguramente si su madre no hubiese truncado de forma tan espantosa su vida, su nombre sería conocido por casi toda la sociedad española y es muy probable que más de un colegio u hospital llevase el nombre de esta extraordinaria mujer.


Bibliografía

https://www.gonzoo.com/creadores/story/hildegart-el-mayor-fracaso-de-una-madre-2977/

http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20140526/54406528632/hiildegart-rodriguez-aurora-rodriguez-parricidios-espana-ii-republica-ninos-prodigio-eugenesis.html


http://www.elmundo.es/elmundo/2006/12/01/sexo/1164970442.html

 https://sexologiafemenina.wordpress.com/tag/hildegart-rodriguez-carballeira/

sábado, 3 de junio de 2017

Religión y Sexualidad en Mesoamérica

Historia de la Sexualidad en América:
- Mesoamérica:
Capítulo 1.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica I: Magia, sexo y religión.
Capítulo 2.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica II: Cultos a la fertilidad (próximamente)

- Perú:
Capítulo 1.- La cultura Moche y sus increíbles cerámicas eróticas

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Cuando hablamos de religión y sexualidad en sociedades antiguas estamos hablando de toda una cosmogonía que rodea el mundo de las personas, y lo que es aún más importante, tanto la magia como la religión son realidades que participan activamente en su realidad, por lo que es imposible separar sexo y religión.

A grandes rasgos podemos decir que existen dos tendencias generales sobre la sexualidad en cualquier religión del mundo: una positiva, donde se incluyen todas aquellas prácticas aceptadas culturalmente como "naturales", que pueden ir desde ritos de fertilidad a orgías rituales; y una negativa, todo aquello que se considera antinatural o inapropiado, por lo que suelen indagar en valores como el autocontrol y la abstinencia.

Ambas visiones están presentes en cualquier sociedad o cultura, aunque la diferencia entre la sexualidad positiva y negativa puede variar enormemente de una cultura a otra, incluso muchas sociedades se preocuparon de reglamentar estos códigos culturales sobre la sexualidad.

Esta reglamentación viene asentada en la mitología o cosmogonía de cada cultura y suele estar basada en la propia concepción del cuerpo humano, en lo que apreciamos como puro e impuro, por lo que las culturas con una concepción negativa del sexo suelen tener a su vez una concepción peyorativa del cuerpo humano, sus secreciones y por lo tanto de su sexualidad; en cambio, aquellas culturas con una concepción positiva de la sexualidad suelen ver el cuerpo como un regalo de los dioses, estrechamente vinculado a la fertilidad y fecundidad, por lo que el placer sexual no es algo vergonzoso y se puede disfrutar del sexo, aunque con ciertas restricciones.

En el Códice de Dresde, documento maya del Posclásico, se ve a la diosa Ixik como atan, “consorte”, de una deidad vieja. La pareja se acaricia de manera muy discreta en lo que podría ser una preparación para la cópula.
Códice de Dresde
, p. 21c. Reprografía: Boris de Swan / Raíces


Religión, magia y sexualidad

Para las culturas mesoamericanas la presencia de los dioses se manifestaba en todo lo que acontecía a su alrededor, desde los fenómenos más globales como el clima o las cosechas hasta los aspectos más íntimos como el deseo sexual o el amor.

Por todo ello, no nos debe extrañar que existiera toda un mundo mágico y religioso estrechamente vinculado con el erotismo y la sexualidad: deidades, rituales, encantamientos, hechizos o pócimas amorosas eran muy frecuentes en el mundo de la América precolombina.

Además, como en casi todas las sociedades agrícolas la vinculación entre fertilidad, religión y sexualidad era un hecho inherente, por lo que no nos debe extrañar su estrecha relación en numerosas costumbres y rituales. Entre todas ellas, el culto al falo seguramente sea una de sus costumbres más visibles y extendidas, ya que no sólo alude a la fecundidad de la tierra y la germinación de las plantas, especialmente el maíz, sino también a la propia virilidad de lo masculino en unas sociedades marcadamente guerreras.

Templo de los Falos, Chichen Itza, México.

Incluso como bien esgrime Patrick Johansson en su obra 'La palabra de los aztecas' el simple acto sexual puede alcanzar un enorme simbolismo, por lo que la relación entre erotismo, sexualidad, muerte, fertilidad, sacralidad y divinidad estará muy presente en numerosos ritos: "Es así como la simple copulación instintiva adquiere, en el contexto ritual instaurado por el hombre, una dimensión representativa donde los distintos valores socio-religiosos entran en escena, a través de sus encarnaciones o materializaciones míticas, para consagrar el acto (...)"


Dioses de la sexualidad

Las religiones mesoamericanas no separaron el erotismo del campo de lo divino.


Xochiquétzal descrita en el Códice Borgia.1
Como decíamos al principio, los dioses intervenían en los aspectos más mundanos y pasionales de sus fieles, por lo que el deseo sexual, la lujuria, el erotismo o el placer estaban influenciados por la participación de estas divinidades, pero al mismo tiempo podían ser responsables de los más duros castigos si se infringían las leyes que regían la moral sexual de estas culturas, enviando temibles enfermedades sexuales como la temible sífilis.

Estos mismos dioses de la sexualidad presidían sangrientas ceremonias públicas donde se castigaba o ejecutaba a estos transgresores sexuales. Así sabemos que el día de Itzlacoliuhqui se castigaba con la pena capital a aquellas personas sorprendidas en adulterio. Otros dioses como la diosa Macuilxochitl exigía cuatro días de abstinencia sexual antes de la celebración de sus fiestas con la amenaza de caer bajo su temible ira si alguien incumplía sus mandatos.

Un hecho curioso, y que sorprendió gratamente a los frailes españoles, es que algunas veces los condenados se podían acoger al perdón de los dioses mediante un ritual de purificación basado en... ¡la confesión! Aunque esta similitud con el rito cristiano era sólo superficial, ya que sólo era admitida para confesar pecados de índole sexual, la confesión se hacía secretamente entre el pecador y la diosa, y sólo se podía recurrir a este perdón una vez en la vida.

El infractor era llevado ante el sacerdote que encarnaba a Xochiquetzal. Allí se sometía a varios rituales de purificación, entre los que destacaba el baño ritual. Una vez limpio se dirigía al templo con unas pajillas en la mano, cada pajilla representaba uno de los pecados cometidos, y delante de la imagen de la diosa se perforaba la lengua con estas pajillas y las lanzaba hacia atrás. Acto seguido el sacerdote las recogía y las arrojaba al fuego purificador completando el acto de confesión.

Como vemos los dioses eran todopoderosos y eran capaces de influir en todos los aspectos de la sexualidad de las personas, podían incitar al placer sexual, eran responsables de castigar las transgresiones sexuales o tenían la posibilidad de personar los pecados. Por lo que todos los mortales estaban sometidos a sus influencias, especialmente si esas energías eran canalizadas mediante hechizos, rituales o pócimas realizados por chamanes, alcahuetas o brujas.

Imagen de ritual azteca.
Así han llegado hasta nuestros días numerosos testimonios de este tipo de magia, tanto para apaciguar los apetitos sexuales, tomando una sopa con carne de jaguar; aumentar el vigor sexual, comiendo la carne de una serpiente mazacoa; o los tan socorridos y universales filtros de amor, siempre bajo la invocación de algunas de estas deidades del amor.

Incluso hay algunos testimonios de prácticas rituales orgiásticas donde se utilizarían plantas alucinógenas como afrodisíacos.




Principales divinidades sexuales

Existen numerosas divinidades mesoamericanas relacionadas con la sexualidad y el erotismo.


Hay que recordar que la sexualidad está muy presente en los mitos fundacionales de estas culturas, incluyendo numerosas transgresiones sexuales y una concepción positiva del placer sexual. Aunque si por algo destacan estas divinidades mesoamericanas es por su marcada dimensión dual: femenina/masculina o positiva/negativa. Así las principales diosas del amor o la belleza también podían tener un lado oscuro o peligroso, advirtiendo de los peligros de la sexualidad femenina o de la promiscuidad, por lo que en estas culturas tuvo un fuerte arraigo el mito (universal) de la vagina dentada.

Entre las numerosas divinidades relacionadas con el mundo del erotismo y la sexualidad podemos destacar tres divinidades principales: Tlazoltéotl, Xochiquétzal, Xochipilli.Y es cada aspecto de la vida sexual estaba asociado a un dios diferente:
Tlazoltéotl, en el códice Borbónico.

- Tlazoltéotl era la diosa del placer, la voluptuosidad, la fecundidad y la fertilidad. Ella protegía a las parturientas, a las parteras, a los hechiceros relacionados con el mundo amoroso y a los hombres de intensa actividad sexual. Fue venerada primero por olmecas y mixtecas, siendo asimilada posteriormente por los mexicas.
- Xochipilli era el dios de las flores, del amor, de la fertilidad y de las relaciones sexuales ilícitas, por lo que está asociado con el placer y la sensualidad. Era el protector de las ahuianime (prostitutas) libres y de los rituales. Su culto tiene origen en la zona de Oaxaca y Tabasco.
- Xochiquétzal era esposa de Xochipilli, con quién compartía estos rasgos, siendo también protectora de la prostitución y de las relaciones sexuales. Muy venerada entre hilanderas y tejedoras, ya que el movimiento del telar de cintura evocaba de cierta manera el movimiento del acto sexual.



Para no hacer un post extensísimo, hemos decidido ir desgranando, poco a poco, algunos de los temas más llamativos por aquí lanzados, como pueden ser el culto a la fertilidad, la magia amorosa, rituales orgiásticos, una descripción más detalladas de estas divinidades carnales, el mito de la vagina dentada, etc... Por lo que esperamos que nos sigan acompañando en este apasionante viaje y si es posible ayudándonos aportando más información en los comentarios.

En el próximo capítulo seguiremos hablando de religión y sexualidad, nos aproximaremos al que sin ninguna duda es el culto más importante de todos... los cultos a la fertilidad. ¡¡Os esperamos!!


Bibliografía


González Torres, Yolotl, “Sexualidad y religión”, Arqueología Mexicana núm. 104, pp. 26-27.


http://kajanegra.com/amor-y-sexualidad-entre-los-mexicas/


https://aquevineadondevoy.wordpress.com/tag/dioses-mayas/

http://canal22.org.mx/alacarta/?c=d&p=9&n=0_rcvcejpb&ti=19&l=150

domingo, 28 de mayo de 2017

Historia de la sexualidad en América

Historia de la Sexualidad en América:
- Mesoamérica:
Capítulo 1.- Religión y Sexualidad en Mesoamérica
Capítulo 2.- Moral sexual (en preparación)
Capítulo 3.- La prostitución (en preparación)
- Perú:
Capítulo 1.- La cultura Moche y sus increíbles cerámicas eróticas

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Introducción

Una de las asignaturas pendientes de este blog ha sido todo lo relativo al mundo de la sexualidad y el erotismo en las culturas americanas. Un universo tan fascinante como diverso, y que, por desconocimiento, no nos hemos atrevido a sumergirnos en él de lleno.

Pero antes de iniciar este recorrido me gustaría disculparme de antemano por los posibles errores a la hora de identificar los muy diversos pueblos y culturas que poblaron la América precolombina, ya que mi educación eurocentrista del mundo y su historia pueda hacer que caiga en errores de bulto sobre estas culturas o en algunos de los términos utilizados.

A pesar de todo esto, o precisamente por todo ello, hemos decidido ponernos manos a la obra e iniciar una serie de post donde iremos desengranando la sexualidad y el erotismo de los diferentes pueblos y culturas americanas (aztecas, mayas, toltecas, incas, ...), el impacto de la llegada de los europeos a América y la nueva moral sexual que surgió de la fusión de estos dos mundos.

Debido a la falta de tiempo, iremos construyendo esta historia de la sexualidad en América a salto de mata,  sin aparente orden ni concierto, aunque con el paso del tiempo esperamos que cada artículo ayude a configurar una visión global del concepto de sexualidad, erotismo y belleza en las muy diversas culturas americanas.

Esculturas en barro de Tlatilco en la capital de México.

Un choque de dos mundos

Cuando los españoles llegaron a América no sólo se produjo un encuentro entre dos mundos completamente diferentes, sino también el choque de diversas culturas con visiones muy diferentes de cómo entender la sexualidad de las personas.

Mientras en Europa, la Iglesia Católica había podido imponer su visión negativa de la sexualidad humana, reduciendo su expresión a un fin únicamente reproductor. Para los pueblos indígenas la sexualidad estaba estrechamente vinculada con sus divinidades, siendo una fuerza muy presente en su vida cotidiana, y aunque algunos pueblos mantuvieron estrictas normas sexuales, el placer sexual nunca fue contemplado como algo negativo o pecaminoso.

El placer sexual era considerado un regalo de los dioses, por lo que el sexo no sólo se limitaba a la reproducción sino también abarcaba una concepción de la sexualidad gozosa.



Por todo ello, nos podemos imaginar el tremendo choque cultural que se produjo cuando los españoles contemplaron algunas de las costumbres amerindias: sacrificios humanos, la desnudez de sus gentes, rituales con un alta carga sexual, la liberalidad de algunos pueblos, la poligamia,... incluso algunos aspectos aún muy discutidos entre los propios historiadores como la existencia, o no, de orgías rituales colectivas o la polémica sodomía, práctica bastante habitual entre algunos pueblos americanos.

Pieza del Museo Nacional
de Antropología de México
Escultura con falo
arrancado.
Todo ello sirvió para que muchos cronistas de las Américas justificarán la colonización, al tildar a muchos de estos pueblos como amorales, salvajes o libidinosos, por lo que era necesario enseñarles los valores "civilizados" de la cristiandad. Aunque curiosamente, no faltaron cronistas que elogiaron la moral sexual de algunas de sus culturas, como la de los mexicas, cultura con unos cánones sexuales muy estrictos, donde se inculcaban a sus jóvenes valores como el respeto por la familia, el carácter sagrado del matrimonio, la importancia de la virginidad en sus mujeres o el valor de la continencia sexual de sus jóvenes varones...

Pero no nos engañemos, el abismo entre las dos culturas era enorme, por lo que la polémica sobre la moral sexual de estos pueblos fue una de las principales preocupaciones de los evangelizadores. Especialmente problemático para la evangelización de las élites indígenas fue erradicar costumbres propias de su status social, como la poligamia.

Aunque si por algo destacó la conquista de América no fue precisamente por la libido desenfrenada de los pueblos indígenas sino más bien el desenfreno sexual de los propios conquistadores teniendo a las mujeres indias como principal botín de reparto y dándose casos de abusos y corrupción de costumbres de toda índole.

Pero preferimos dejar este polémico asunto para más adelante, y empezar nuestro recorrido analizando como concebían la sexualidad las diferentes culturas y civilizaciones amerindias. Un camino nada fácil, ya que como siempre, en todo lo relativo al sexo y al erotismo, nos encontramos con un problema muy común, la problemática de las fuentes.


Orgía  en una escultura de Tlatilco,
cultura mesoamericana del valle de México.

El problema de las fuentes y la censura

El primer problema al que nos enfrentamos a la hora de hablar de la sexualidad en época prehispánica es que los conceptos utilizados para describir sus prácticas, como los conceptos de "amor", "erotismo", "homosexualidad", "prostitución", etc. son términos derivados de nuestra visión occidental del mundo, por lo que muchos de ellos guardan poca o nula similitud con la percepción original que podían tener estos grupos indígenas de estos mismos valores.

Otro de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es que la mayor parte de las fuentes escritas son indirectas, por lo que aun contando con un buen número de fuentes que recogen sus ritos y ceremonias, incluso fuentes de origen nauac, estas fuentes son post conquista por lo que la interpretación de los hechos que ven (o llegan a sus oídos) están distorsionados al pasar por el filtro de la moral y la censura cristiana, transmitiéndonos una visión parcial e interesada de costumbres y ritos.

Falo de la cultura huasteca.
http://museopalaciodebellasartes.gob.mx
Un claro ejemplo de todo ello nos lo proporciona Bernal Díaz del Castillo que en su relato sobre los pueblos indígenas nos dice sobre los huastecos (cultura desarrollada en el sureste del actual México): "Eran todos sométicos, en especial los que vivían en la costa y tierra caliente. [...] tenían excesos carnales hijos con madres y hermanos con hermanas y tíos con sobrinas, halláronse muchos que tenían este vicio de esta torpedad; pues de borrachos no les sé decir de tantas suciedades que entre ellos pasaban".

Por este mismo motivo cabe sospechar que muchos de los cronistas de las Américas trataron de ocultar buena parte de las prácticas más explícitas o amorales a sus ojos cristianos, aunque es evidente que existieron todo tipos de cultos y ceremonias donde la sexualidad estuvo muy presente, como rituales de masturbación o rituales orgiásticos.

Así, por ejemplo, uno de esos documentos fundamentales para entender la sexualidad en el México prehispánico es el "Canto de las Mujeres de Chalco",  ya que este texto aborda gran cantidad de conceptos relacionados con la sexualidad como pueden ser el placer, el deseo, el erotismo, el embarazo, la potencia viril,... Pero su recopilación y traducción está realizada por españoles, por lo que es probable que la información que les llegase a ellos ya estuviese alterada, por no mencionar, que mucha de la información obtenida podía ser tergiversada, incluso de manera inconsciente al adaptarla al imaginario occidental de esa época.

Esta censura, no sólo se limitó a los primeros cronistas europeos, sino que se ha prolongado durante siglos hasta prácticamente nuestros días, al ocultar al gran público numerosos vestigios de temática sexual. Y no sólo nos referimos a aquellos testimonios más polémicos como pueden ser la homosexualidad o las representaciones explícitas de actos de cópula, sino que incluso afecta a un culto tan extendido e importante como fue el culto fálico.

Muchas de estas representaciones fueron tildadas por los primeros españoles como símbolos satánicos, por lo que muchas de ellas fueron destruidas o aquellas esculturas de carácter itifálico fueron mutiladas.

Códice Borbónico, Lámina 30.

Esta censura se extendió a lo largo de los siglos hasta prácticamente nuestros días. Por un lado, todos estos elementos, a ojos de los ya "modernos" habitantes del país, configuraban una visión "deshonrosa" de las raíces identitarias de sus pueblos, culturas o naciones. Pero lo que es más grave es que esta censura se haya extendido hasta el sector académico, ya que apenas existen estudios generales sobre la sexualidad en las culturas americanas y muchas de estas piezas aún están custodiadas en los grandes almacenes de los museos sin atreverse a exhibirlas públicamente.

Por último nos gustaría reseñar un último factor que hay que tener en cuenta como es la idiosincrasia y particularidades de cada pueblo, por lo que es peligroso caer en grandes generalizaciones, ya que cada cultura mesoamericana tenía sus propias costumbres y prácticas sexuales, habiendo culturas más abiertas o cerradas. Por ejemplo, los mexicas eran mucho más cerrados en cuestiones de sexualidad si los comparamos a otros pueblos cercanos como los huastecos o totonacos, mucho más "liberales" en ciertas costumbres sexuales.


Pues una vez planteadas estas cuestiones preliminares estamos listos para iniciar este viaje  a las Américas...  donde recorreremos de norte a sur el gran continente americano, deteniéndonos en sus grandes culturas para intentar comprender qué concepto de la sexualidad, la belleza o el erotismo tenían, nos adentraremos sin tapujos en sus ritos y cultos más libertinos y expondremos aquellas piezas arqueológicas que aún siguen ocultas en los fondos de muchos museos.

Un viaje apasionante que esperamos recorrer con tu compañía... ¡os esperamos!

Instituto de arte de Chicago cultura moche Perú 100 B.C.- A.D. 500




Bibliografía


 http://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/la-sexualidad-en-la-tradicion-mesoamericana

Alcina Franch, J.; Procreación, amor y sexo entre los mexica.

Baudez, C.F.; Sacrificio y culto fálico en Yucatán, Sociedad española de estudios mayas, Nº19, 2007.

Gamero Esparza, Carlos (2005): La sexualidad en el Perú Pre-colombino: Kamasutra indiano. Vivat Academia. nº 65. Mayo. 2005. Páginas 1-92.

Ortega Domínguez, I.; Culte du Phallus au Mexique: un álbum lleno de secretos.




 Imágenes extraídas de: www.pueblosantiguos.com




sábado, 20 de mayo de 2017

Escándalos sexuales de la Edad Media: El matrimonio de Felipe Augusto e Ingeborg

Escándalos sexuales en la Edad Media:
- Sexo y lujuria en la Torre de Nesle
- El matrimonio de Felipe Augusto e Igeberg 

Felipe II Augusto de Francia (1165-1223) es uno de los reyes medivales franceses más interesantes, ya que su vida estuvo plagada de todo tipo de aventuras, luchó al lado de Ricardo Corazón de León contra Saladino, impulsó la Cruzada contra los cátaros y batalló contra la poderosa familia de los Plantagenet al norte de Francia...  pero también destacó por sus azarosas aventuras en el terreno amoroso.

Nacido en el año de nuestro Señor de 1165 fue el hijo primogénito de Luis VII, y desde su más tierna infancia dio muestras de su impulsivo carácter, y es que criado desde su nacimiento para ser rey de Francia no nos puede extrañar que desarrollase unos modales bruscos y hoscos, especialmente con los miembros de su séquito.

Durante su educación como príncipe cuentan las crónicas que nunca le gustó aplicarse en sus estudios, aunque estas carencias intelectuales la supo suplir con una arrolladora personalidad, con la que supo atraerse a nobles de todo condición, hecho que le permitió asegurar el poder real frente a los grandes señores feudales.

Felipe Augusto, rey de Francia
A la edad de 14 años fue coronado rey, el séptimo rey de la dinastía de los Capetos, un 1 de noviembre de 1179, en la catedral de Reims, por lo que inmediatamente se le buscó una esposa para asegurar el linaje real. Pero el fatídico destino quiso que su joven esposa, Isabela, muriera durante el parto.

Así que se le buscó una nueva esposa en las frías tierras danesas, la joven doncella Isambur, Igeberg o Ingeborg (por lo visto los nombres escandinavos son de difícil traducción a los idiomas latinos), la hermana del todopoderoso rey de Dinamarca Canuto VI, por lo que rápidamente se preparó el nuevo contrato matrimonial y en el año de 1193 todo estaba preparado para la gran boda.

Todo parecía perfecto, así que los esposos se casaron en la Catedral de Amiens un 14 de Agosto de 1193, la ceremonia transcurrió sin ningún problema hasta que llegó la hora de consumar el matrimonio. Algó pasó en esa fatídica noche de bodas que causó uno de los mayores escándalos sexuales de la Edad Media.

¿Qué pasó en la noche de bodas entre Felipe Augusto e Igeberg?

Nada sabemos a ciencia cierta que fue lo que sucedió en el interior de la alcoba real aquella noche, lo único cierto es que Felipe Ausgusto salió de aquel cuarto espantado, pálido y tembloroso, gritando que no quería volver a tocar a aquella mujer en su vida, y que no pensaba compartir lecho con ella nunca jamás.

A partir de este hecho han surgido teorías de lo más variopintas: Desde que Ingeborg era una inocente y atemorizada dama que ante el pavor que le despertaba perder su virginidad se lo hizo todo encima (como ya ocurrió con Fernando VII y su desdichada esposa) hasta el caso contrario, que Ingeborg sabía demasiado sobre sexo, hecho que alarmó al rey sobre su supuesta virginidad.

Aunque la teoría más extendida es que Ingeborg sufría algún tipo de hermafroditismo, o alguna deformidad física interna, por lo que el rey quedó espantado al ver unos genitales anormalmente grandes, por lo que salió corriendo de la alcoba repudiando a su mujer en el acto, y lo que era más grave aún, sin consumar el matrimonio.

Ilustración del repudio de Felipe Augusto a Ingeborg

A partir de aquí todo fue de mal en peor para el rey de Francia.

Felipe Augusto aplazó la ceremonia de coronación de la reina que debía celebrarse al día siguiente, y mandó encerrar a su desdichada esposa en el convento de Saint-Maur-des-Fossés de por vida, para así olvidarla cuanto antes.

Por lo que pronto se consideró libre para volverse a casar, y la verdad que no esperó mucho, ya que a los pocos años se enamoró de Agnes de Meran y contrajo matrimonio con ella.

Todo esto supuso un lío de enormes dimensiones, ya que el Rey de Francia seguía casado a ojos de Dios con la princesa danesa, por lo que este nuevo matrimonio era considerado por la Iglesia como bigamia. Al negarse a dar marcha atrás en su nuevo matrimonio, el Papa, Inocencio III, muy presionado por la Corona danesa y deseando afirmar su autoridad, excomulgó al rey de Francia, y como podrán comprender nuestros lectores, que un Papa excomulgase a un rey (y por ende a todo su reino) en plena Edad Media, como diría algún ilustre político español,  "no es cosa menor, dicho de otra manera, es cosa mayor", ya que durante todo un año en Francia no se pudo comulgar, celebrar misas, bodas ni bautismos.

Pintura mural del Papa Inocencio III.

Así que ante cualquier mal que asolase una región, el pueblo tenía claro quién era el responsable... su rey y su maldición al estar excomulgado: que había revueltas, culpa del rey, que había malas cosechas, culpa del rey, que la guerra contra los Platagenet se recrudecía, culpa del rey, que los daneses conspiraban para derrocar al rey que les había humillado, culpa del rey... bueno esto último sí que era culpa del rey.

Por todo ello nos podemos imaginar el estado de ansiedad con el que vivía Felipe Augusto, presionando por su pueblo, sus obispos, el propio Papa y enfrascado en miles de batallas con enemigos internos y externos... y cuya principal obsesión era obtener la anulación de su matrimonio y asegurar la línea de sucesión al trono francés mediante nuevos hijos.

Tras mucho pleitear con el Papa y obtener un acuerdo de reconciliación, por la cual, la orden de excomunión fue revocada, la solución se le presentó de la manera más cruel, ya que en julio de 1201, Inés de Méran murió al dar a luz a un segundo heredero: Felipe. Por lo que se solucionaban dos problemas en uno: por un lado, el rey obtenía un segundo heredero directo a la corona, ya que su primogénito siempre había tenido una salud bastante enfermiza, y por otro lado, al morir su actual esposa, la acusación de bigamia quedaba resuelta.

Castillo de Étampes, donde Ingeborg vivió recluída bajo durísimas condiciones.

Con todo ello a Felipe Augusto no le quedó más remedio que aceptar que Isambur regresase a la Corte francesa, aunque el rey se siguió negando a tener contacto alguno con ella, incluso siguió insistiendo en obtener su anulación matrimonial para poder casarse por tercera vez libremente. Aunque esta anulación nunca llegó a producirse, por lo que Felipe Augusto tuvo que aguantar durante años la presencia de su mujer en la corte, eso sí, evitando cualquier acercamiento con su maldita Isambur hasta la definitiva muerte del rey en una fecha tan significativa como un 14 de julio, aunque de 1223.

Pero este escándalo no fue el único que salpicó a Felipe Augusto, ya que las malas lenguas dicen que tuvo una extraña relación amor-odio con el rey inglés Ricardo Corazón de León, y que en su juventud había vertido "demasiadas" lágrimas por la muerte de un fiel amigo... rumores, imaginamos que malintencionados, que apuntaban a cierta inclinación homosexual del rey, pero esto ya es otra historia...



La terrible vida de Ingeborg de Dinamarca

Ingeborg, según su
lápida sepulcral.
Antes de finalizar, me gustaría que nos metiésemos en el papel de la mujer protagonista de la historia, ya que nos habla del carácter, la fortaleza y el orgullo que tuvo que tener Ingeborg de Dinamarca para soportar su terrible y humillante situación, y como nunca dio su brazo a torcer ante las presiones a las que buen seguro se vio sometida.

Ya que desde casi el mismo momento de su matrimonio estuvo encarcelada, sin fondos y obligada a vivir una existencia austera y solitaria, casi 20 años vivió recluida por órdenes directas de su marido, entre fríos conventos y austeros castillos franceses.

A esto hay que sumar que cuando Felipe consiguió que la excomunión fuera perdonada, fingiendo una supuesta reconciliación con su mujer, la reina de Francia, al negarse a aceptar esta pantonimia, fue encarcelada en condiciones aún más humillantes y estrictas.

Felipe Augusto intentó quebrar por todos los medios la voluntad de esta mujer, persuadiéndola a que renunciase a sus derechos e ingresase como monja en un convento o con promesas de libertad y riquezas si abandonaba el reino de Francia y volvía a la corte dansesa. Pero nada pudo romper su espíritu, ni tan siquiera su encierro en el castillo de Étampes donde tuvo que soportar circunstaciones horrorosas, como ella misma describe en una carta que hizo llegar al Papa Inocencio III en 1203:

    "Que se sepa, Santo Padre, que no tengo alivio aquí en mi prisión, sino que sufro bajo innumerables e insoportables insultos. Porque nadie se atreve a visitarme aquí, ni ningún eclesiástico me ofrece consuelo, ni se me permite escuchar la Palabra de Dios de parte de nadie para fortalecer mi alma o confesar mis pecados a un sacerdote. A menudo me ayudo involuntariamente, pero diariamente disfruto del pan de dolor y de la bebida del deseo. No me ofrecen ninguna medicina para la enfermedad de mi cuerpo y no se me permite bañarme. Si deseo ser sangrado no puedo y por lo tanto temo por mi vista y por la debilidad de mi cuerpo. No hay mucha ropa, y las que se pueden encontrar no son aptas para una reina. No puedo contar mis problemas en detalle, porque esas cosas que no deben ser negadas a ninguna mujer cristiana me son denegadas. Debido a estas y otras cosas que no puedo hacerme revelar a usted, Santo Padre, estoy en tal estado, que ahora estoy disgustado con la vida."

Sólo tras la muerte de su marido, que siempre le guardó un rencor y un odio bastante palpable, Ingenborg fue tratada con la dignidad que se merecía por parte de su hijastros Luis VIII y Luis IX, otrogándole ciertos honores para una reina viuda. Vivió retirada en Orleans, lo que le valió el título de 'la reina de Orleans', ya que siempre vivió bajo un limbo jurídico bastante ambigüo, ya que al no ser nunca consagrada como reina, la Iglesia no le otorgó ese reconocimiento oficial como reina de Francia, por lo que también se le negó la potestad de ser enterrada en la Basílica de Saint-Denis tal como exigía en su testamento.

Ingeborg tras una vida repleta de sufrimiento y angustia dedicó el resto de sus días a obras de caridad, muriendo un 29 de junio de 1236 en Corbeil-Essonnes, siendo enterrada en Saint-Jean-en-l’Isle, cerca de Corbeil-Essonnes. Una mujer, que merece ser recordada por su inquebrantable fuerza y su obstinación en ser tratada y reconocida como lo que era ... la Reina de Francia.


Bibliografía

https://epistolae.ccnmtl.columbia.edu/letter/24140.html